El primer paso para alcanzar el impacto que queremos en el mundo empieza por un cambio en nosotros mismos.
Todavía recuerdo mi primera toma de contacto con Rotary: fue cuando vi a un rotario en la televisión. Yo era adolescente —y, por lo tanto, tenía la mente desperdigada de todo adolescente— y, de repente, toda mi atención se centró en esa figura. No lo sabía aún, pero ese instante iba a cambiar mi vida.
Eso es lo curioso del impacto. Muchas veces lo imaginamos como algo que creamos externamente, en una comunidad que visitamos o en un proyecto que financiamos. Pero el impacto también emana del cambio que acontece en nuestro interior.
El primer pilar del Plan de Acción de Rotary es incrementar nuestro impacto, y nos exige no solo hacer el bien, sino hacer un bien que perdure y que pueda medirse. Implica elegir proyectos sostenibles que tengan en cuenta las necesidades de la comunidad, en lugar de proyectos cómodos o fáciles. Significa, también, sincerarnos y preguntarnos si un proyecto seguirá prestando beneficios a la comunidad en cinco años, cuando ya no estemos presentes.
Cuando digo que debemos generar un impacto duradero, no me refiero a un impacto que desaparezca ni bien se corte la cinta inaugural o se excave un pozo. Me refiero al tipo de impacto que transforme por igual y con el mismo grado de certeza tanto a quien lleva a cabo la tarea como a quien de ella se beneficia. Rotary nos cambia a todos. Cambió la vida de un adolescente que estaba viendo televisión. Viene transformando la vida de millones de rotarios y rotaractianos desde 1905. Y seguirá transformando muchas más vidas, mucho después de concluido este año rotario, si hacemos lo necesario en el presente para garantizar que así sea en el mañana.
Esa labor comienza con la membresía. El impacto se replica gracias a las personas. Cada mano que sumamos es una mano más capaz de cavar un pozo, enseñarle a leer a un niño, entregar una vacuna o, simplemente, estar presente para el prójimo que así lo necesite. A medida que nos acercamos a celebrar el 125.° aniversario de Rotary en 2030, nuestro objetivo es llegar a 1,25 millones de rotarios y 125 000 rotaractianos en todo el mundo. No se trata de una mera cifra para exponer en un cartel. Es un indicador de cuánto más somos capaces de alcanzar juntos y de cuántas vidas más —incluidas las nuestras— Rotary aún tiene la oportunidad de transformar.
Más de una vez los he animado a ser mejores que su mejor versión. La premura de ese desafío se palpita principalmente en hacer crecer nuestra membresía. Inviten a ese compañero de trabajo que no se cansa de preguntar qué es Rotary. Volvamos a dar la bienvenida a ese socio que se había alejado. Colaboren con el club Rotaract del barrio. Cada una de esas interacciones constituye un pequeño acto que tiene efectos duraderos.
Tenemos 125 años de trayectoria en nuestro haber y mucho trabajo por delante todavía. Construyamos un Rotary que siga transformando a las personas de la misma forma en que me transformó a mí: un socio, un proyecto y un acto de servicio a la vez. Juntos, generemos un impacto duradero.